La historia del ajedrez ortegano se remonta al año 2003 gracias a Juan José Iglesias Gonzalez.
Este entrenador, jugador y amante del ajedrez contaba ya con años de trayectoria divulgando el ajedrez en toda Galicia cuando llegó a Ortigueira. Dando clases de ajedrez en Ferrol (su ciudad) a los más pequeños y ayundando a la organización de torneos e incluso arbitrando los campeonatos gallegos, ya que además se sacó la licencia de árbitro autonómico.

Conocido más como Juanjo en el ajedrez gallego, llegó a Ortigueira en 2003 por dos razones principales. Porque tiene familia por la comarca del Ortegal y se dió cuenta de que en Ortigueira se venía haciendo desde el 2001 un Internacional de Ajedrez que se hacía en Agosto y formaba parte del circuito gallego de torneos a ritmo clásico y no había una escuela de ajedrez en nuestro pueblo.
Este torneo contó con 6 ediciones que abarcó desde el año 2001 al 2007 que durante en una semana entera se reunían a jugadores de todo tipo nivel, llegando a atraer a Maestros de otros países. Este torneo fue una iniciativa del ex-alcalde Antonio Campo con el fin de promover la cultura y el turismo.
La sociedad Nuevo Club de Ortigueira, destinada a hacer todo tipo de eventos y su evento principal el baile de club, quiso tener una escuela de ajedrez (el ajedrez estaba en auge gracias al Intenacional) y contactó con Juanjo. Una propuesta que no dudó en aceptar y empezó a coger el tren los dómingos por la mañana para dar allí clases de iniciación al ajedrez durante unos 3 o 4 años.
Este primer entrenador que tuvimos (yo fuí alumno) nos enseñó todos los valores que al ajedrez puede ofrecer a un jugador, jugando frecuentemente y buscando siempre aprender algo nuevo al mismo tiempo que te diviertes. Estos son los ingredientes que te hacen crecer como persona y como jugador.
Juanjo empezó a dar clase y no tardamos mucho en engancharnos y con ello a más niños, pues en 1 año de clase ya llegamos a ser 20 los que queríamos probar este deporte tan diferente al resto.
En vista del éxito que tuvo y que estábamos esperando a que llegara el fin de semana para aprender algo nuevo y ponerlo en práctica en el tablero, Juanjo nos propuso ir con él a jugar nuestros primeros torneos escolares, campeonatos gallegos y el famoso peón de oro que se celebraba todos los años en Mondariz (el de la foto) y que empezáramos a coger amistades con otros niños que comparten algo en común: la pasión por el ajedrez.
De aquella íbamos a todo tipo de torneos con el cariño de nuestro Juanjo, a torneos de Ferrol, alguno en Ourense, etc. Y siempre estaba a tu lado, tanto en los momentos malos como buenos dando todo su apoyo para que aprendiéramos que todo puede pasar en una partida y que lo más importante es divertirse, lejos de la presión que uno puede sentir por querer ganar sí o sí.
Nos enseñó constancia, paciencia, disciplina, divertirse con tu juego, querer mejorar en cada torneo, y muchos valores más que el ajedrez te dá.
Fundamos el club de ajedrez Novo Club Ortigueira para competir en la liga llengando a tener 2 equipos en la competición gallega, en donde jugó él con nosotros y llegamos a segunda división quedando a mitad de tabla en la clasificación. Juanjo de primer tablero en todas las jornadas, los demás estábamos muy pendientes de sus partidas para aprender de un jugador que ya tenía muy buen nivel para jugar en segunda. Siempre me quedé con la duda de hasta que división llegaría si tuviera tiempo para dedicarle a estudiar ajedrez. Pero ya tenía muchas cosas en la cabeza. Yo lo conocí cuando estaba en los dos últimos años de carrera.
En el cuarto año nos tuvo que dejar por motivos personales y se deshicieron los equipos y no volvimos a competir hasta que, años después, llegó Wálter Rodríguez López. Desde que se marchó Juanjo hasta que llegó Walter pasaron unos 2 o 3 años. Con clases de Wálter (jugador mucho más fuerte que Juanjo) volvimos a intentar competir, pero no pasamos del segundo año competición por equipos, por falta de jugadores y motivación. Lo que nos llevó a tener varias incomparescencias por que siempre nos faltaba 1 jugador para juntar los 4 tableros. Y eso lleva una penalización en liga. Esto se repitió tanto que hasta abamos la liga en números negativos.

Walter lo intentaba pero no transmitía la misma energía y ansias por competir. Sin Juanjo no era lo mismo. Quizás era porque Juanjo se implicaba mucho más en que mejorásemos y jugaramos torneos.
Dos tipos de entrenadores distintos, dos resultados diferentes.
